Querido destino:
Sí, tú, ese que ha puesto tantas cosas buenas en mi vida, el mismo que al igual ha hecho que me encuentre con tantos baches por el camino.
Un día piensas y te das cuenta que al final todos los obstáculos que te vas encontrando en el camino merece la pena. Y sí, soy consciente de que a muchos os puede sonar a barbaridad, pero con el tiempo os daréis cuenta de que llevo razón. Cuando estamos intentando superarlos parece que todo está en nuestra contra, que nunca nos pasa nada bueno, pero no es así. De cada experiencia, ya sea buena o mala puedes llevarte, por ejemplo, gente increíble, gente que jamás imaginarías que iban a formar gran parte de ti, una experiencia más, una fortaleza... De las buenas es obvio que siempre sacas lo positivo, pero un día os daréis cuenta de que todo lo malo nos hace más fuertes, nos ayuda a aprender para que la próxima vez, sepamos que es lo correcto.
Así que, quería agradecerte el hacerme más fuerte con cada bache, el hacerme encontrar nuevos apoyos, el hacerme ver que siempre es mejor caminar acompañada que sola porque "la vida es más si la quieres compartir"; por hacer que aunque todo se haga cuesta arriba cuando llegas a la cima vea todo haya merecido la pena. Gracias también por cada etapa que he vivido hasta ahora en estos pocos años, gracias por hacerme vivir momentos inolvidables, por darme a la familia que tengo, por darme las amistades que tengo ya sean cerca o a km.
Solo te quiero pedir unna cosa: deja de ser tan cabrón con muchas personas porque a veces traspasas los límites. Dale algo de felicidad a la gente que peor se lo haces pasar, porque ellos también merecen sonreír y tener momentos buenos que les hagan ver que todo lo malo ha merecido la pena.
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